De los tratados de prevención a la sabiduría de mi abuelo…
En un post anterior os presentaba la visión que desde la cultura popular se tiene de la gestión de las prioridades y del tratamiento de las urgencias; y veíamos cómo esta visión era extrapolable al ámbito empresarial. En el “apasionante” mundo de las urgencias, me gustaría destacar que la prevención (el concepto de pararrayos en contraposición con el del avispero) es el principal antídoto para que nos podamos ocupar de lo realmente importante.
Antes de que mi abuelo se hiciera definitivamente mayor, solíamos acercarnos al arroyo para cazar ranas. La única condición que me ponía era que la abuela tenía que permanecer ajena a nuestras andanzas. Siempre supe que la excitación que me producía el hacer algo “prohibido” alimentaba la complicidad que tenía con mi abuelo. Con el tiempo descubrí lo importante que resulta el binomio excitación-complicidad para alcanzar el éxito de las Organizaciones (pero este es otro tema, que quizá algún día me anime a tratar en este blog)
Recuerdo especialmente aquella tarde porque, en contra de lo que era normal, fue mi abuelo el que me propuso, esta vez, bajar hasta el arroyo. Acababan de enterrar a su gran amigo Nemesio (aunque todo el mundo le conocía como “el minero”, yo nunca supe de dónde le venía el mote). Durante todo el camino no articuló palabra. Ya en el arroyo, tuvieron que pasar unos cuantos minutos hasta que por fin rompió su silencio:
se murió por cabezota, y no será porque mil y una vez no le hubiera dicho que se mirase esa tos…”
Yo estaba seguro que rompería la pausa con alguna sentencia; y no me equivoqué:
… ¡el muy cobarde!“
Hice como si no le hubiera oído y seguí enredando, no sin cierta desgana, con un par de renacuajos que había apresado (¡parece mentira en lo que se convierten esos bichos!). A mi espalda oí como me decía:
¿has escuchado mocoso?”
Sin esperar mi respuesta, concluyó con uno de sus refranes:
más vale un remiendo feo que un agujero hermoso”
No entendí lo que me quería decir, pero me incorporé como un rayo hasta colocarme en su regazo. Durante más de media hora me obsequió con uno de los mejores regalos de mi infancia (¡cómo hecho de menos estos baños de sentido común!). Su reflexión sobre la vida y la muerte, sobre las señales que esta vida nos va enviando, sobre nuestros temores para con la medicina…, y todo ello explicado a partir de las andanzas con su amigo Nemesio (aunque el objetivo de este blog es compartir con vosotros mis experiencias, espero que comprendáis que esta conversación tan especial la quiera mantener entre mi abuelo y yo)
Pude comprender el primer mensaje de mi abuelo (que hablaba de remiendos y agujeros) cuando concluyó con una nueva frase (con el tiempo supe que un mismo refrán podía tener diferentes formulaciones):
más vale un por si acaso… que un si hubiera…”
Desde entonces sé de lo importante que es prevenir. Recuerda que si quieres mantener el control a la hora de tomar tus decisiones (y volvemos al tema de la jerarquización) tienes que anticipar los riesgos ligados a la aparición de situaciones no deseadas (las urgencias). Esto es la esencia de la prevención. Si somos capaces de ocuparnos de los riesgos (problemas potenciales que aún no aparecido), tendremos muchas más opciones para concentrarnos sobre lo verdaderamente importante.
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27/07/2011 







Es difícil discernir contigo y con tu abuelo, está claro y suena razonable, pero no se si será por ignorancia, pero me resisto a pensar que el éxito del Management se reduzca a lo que decía mi sabia y refranera abuela: “hombre precavido vale por dos” o “mas vale prevenir que curar”. Quiero pensar que ser emprendedor, arriesgado y porque no, tener un punto de improvisación, no está reñido con ser un buen Manager.
Una ultima reflexión, para poder prevenir y adelantarnos a los posibles problemas, necesitaríamos evaluar todas los posibles escenarios de cada una de nuestra decisiones (y de los demás) y cuantificar las consecuencias y los costes de su prevención, realmente es necesario/rentable? Refraseando a mi abuela “a toro pasado, …”
Estando bastante de acuerdo con tu entrada yo apuntaría (humildemente) que el quiz de la cuestión que se le escapaba a tu sabio abuelo es la contraposición entre la prevención y la ilusión del control, que para el caso médico es especialmente dramática, pues no se puede vivir para siempre… creo. Para el caso empresarial provoca una “perdida” de tiempo en cubrirse ante potenciales problemas/escenarios futuros descuidando por un lado la realización de los propios objetivos, y lo que es peor, provocando una incapacidad de reacción ante escenarios no contemplados que roza, en el caso de algunos managers, el esperpento.
Aparte de esto, enhorabuena por tu blog.
Acabo de ver tu post y está lleno de sentido común. Prever es analizar antes de que llegue el problema, que es cuando hay que tomar decisiones más difíciles respecto a cuando todavía es un “proyecto” de problema. Muchas veces nos dejamos arrastar por las golondrinas, cuando es el buey al que no hacemos caso.
Desde Jaén, con mucho calor.
Jorge, emprender, arriesgar, innovar… forma parte de las cosas importantes a las que tenemos que dedicar buena parte de nuestro tiempo (el leit-motiv que elegimos en Renault Consulting en nuestra última Convención fue OSADIA, buena prueba de la importancia que le damos a todos estos temas). El problema es que no podremos atender esta prioridad si estamos ocupados en el tratamiento de las urgencias no deseadas (que ya vimos condicionan enermemente nuestra capacidad de decidir).
Como siempre las cosas se pueden hacer bien o mal, y prevenir es un excelente ejemplo de ello (incluso, como dice Sergio, pudiendo llegar al esperpento).
Entonces, ¿cómo garantizar que nos ocupamos de lo importante en cada momento?. Evitando el que aparezcan estas urgencias no deseadas (lo del avispero que ya comentamos). ¿Cómo podemos evitar el que las urgencias aparezcan? Anticipándose a ellas, ¿Y esto cómo se hace? Trabajando sobre la prevención (si hemos llegado a la conclusión de que un avispero puede aparecer, y en consecuencia perturbar nuestra capacidad de decidir, debemos poner en marcha un plan de acción que nos blinde ante su aparición). ¿Y sobre qué tenemos que prevenirnos?. Pues sobre aquello que resulte importante (volvemos a la priorización, ahora en el universo de los riesgos). ¿Y cómo sabemos cuál son ahora los “riesgos importantes”? Todas las herramientas de análisis de riesgos incorporan alguna forma de jerarquizar (por ejemplo en el FMEA se tienen en cuenta aspectos como Gravedad, Frecuencia y Detección).
En consecuencia, cuanto más eficiente sea nuestra capacidad para prevenir (y no utilizo el término eficaz para evitar llegar hasta el esperpento), más tiempo tendremos para ocuparnos de lo importante (dejando nuestro espíritu apagafuegos solo para aquello que resulte verdaderamente imprevisible)
Para continuar con la discusión abierta en esta “trilogía del abuelo” (en la que hablábamos de prioridades, urgencias, prevención…) quiero recomendaros un libro que he leído estas vacaciones (es ya un clásico) que nos puede ayudar a organizarnos mejor. Su título es “Organízate con Eficacia (máxima productividad personal sin estrés)” de David Allen.
Gracias a Berto Pena, creador del blog ThinkWasabi (http://thinkwasabi.com/) y experto en productividad personal, que nos recomendó este libro en una conferencia muy interesante que impartió hace un par de meses en Valladolid.
Os rescato una cita del libro que me ha gustado especialmente: “Intento tomarme los días de uno en uno, pero a veces varios días me atacan de golpe” (Ashley Brilliant)
¿Conocíais este libro?, ¿Os han funcionado algunas de sus “recetas”?
Absolutamente de acuerdo con la necesidad de valorar/reflexionar las distintas opciones posibles, “riesgos”, y decidir. Es cierto que no te garantiza el éxito en la decisión pero , no cabe duda, reduce considerablemente la posibilidad de equivocación . Mi abuelo Herminio , cazador de pájaros :
” Si juegas y pierdes, callas y pagas “, pero debemos exigirnos , previamente, conocer las reglas,las probabilidades y las consecuencias .
Una última cosa, improvisar es la acción de realizar una cosa pronto, sin estudio ni preparación… uy!, uy! que manager…
Hola Antonio,
Muchas gracias por el enlace de thinkwasabi, parece muy muy interesante, espero tener un momento para leerlo en profundidad.
De lo que he visto por encima, me parece muy interesante el tema de que perdemos tiempo con los ordenadores móviles ect… es verdad que por ejemplo las mañanas que Windows decide enviar su dichosa actualización la máquina no rinde y eso hace que las tareas se ralenticen e incluso acumulen u olviden, en nuestro caso, hemos probado con un ordenador de Apple que está demostrando mucha regualidad en el funcionamiento sin los dichosos reinicios y ralentizaciones por contra una inversión mucho mayor. También estuvimos barjando instalar alguna distribución de linux, pero desistimos por el tema de adaptación de los usuarios y drivers.
En conclusión, ¿los ordenadores pueden llegar a ser motivo de bajo rendimiento personal?
Hola J.Ferri,
Hace tiempo que sigo el blog de Thinkwasabi y en alguna ocasión he oido decir a su autor, Berto Pena, que no hay herramientas más potentes que otras, si no usos más potentes que otros.
Quizás si aligeramos el número de programas que instalamos y los reducimos a los realmente imprescindibles, tendremos un sistema más ágil y podremos sacar partido real a cada aplicación.
No hay duda que los ordenadores, y como no internet y la navegación insconsciente, pueden mermar nuestro rendimiento de forma importante.
Hola a todos,
Muchas veces el día a día nos impide poder evitar el tener que “apagar fuegos” continuamente y ver más allá de lo que tiene que realizarse con urgencia. Está claro que es mejor prevenir que curar, pero la pregunta sería: ¿Cómo prevengo mi tropiezo si no paro de tropezar en todo momento? Quizá una respuesta sería evaluar con qué tropiezo y por qué lo hago. A partir de ahí podría sacar un “patron” de obstaculos y caídas y de esta forma preveer nuevas con similitudes a estas anteriores. Esta sería la esencia del management y tendría un desarrollo lento en un principio por el aprendizaje pero seguramente con el tiempo podremos percibir qué problemas se parecen a otros similares, cómo les solucionamos como fuego y qué podemos hacer para que no vuelvan a aparecer.
Respecto al post de J.Ferri, quiero decir que los ordenadores son un cuello de botella en muchas empresas, no sólo por el tipo de sistema operativo (podríamos estar años discutiendo si Windows o MacOS) sino también por el ineficiente uso que algunos hacen de él. Un ordenador actual con un SO robusto y un usuario experimentado tanto en las aplicaciones como en la forma de hacer su trabajo recibe y manda un flujo de información entre partes tan eficiente que de cuello de botella se transforma en eje de engranajes mal lubricados. Creo sinceramente que la adaptación a las nuevas tecnologías es clave a la hora de anticipar y prevenir riesgos futuros, ya que cómo se suele decir “la información es poder” y quien mejor la maneje y utilice tiene mayores posibilidades de sacarle provecho.
Alvaro, muy interesante la pegunta de los “tropiezos en todo momento”, y más acertada aún la respuesta que tú mismo das (tan cerca de la prevención de riesgos)
La verdad es que no hemos profundizado mucho en las herramientas de prevención (tipo AMFE/FMEA). Algún día lo haremos. ¿Tenéis alguna experiencia de su aplicación?; ¿La queréis compartir con nosotros?