El salario emocional, ¿ayuda al empresario a seguir adelante?
Los nuevos valores del siglo XXI, hacen que los empresarios empiecen a priorizar el interés de sus empleados para que la compañía crezca con eficiencia, reconociendo los logros de los empleados mediante incentivos no monetarios.
Con la incorporación de la mujer al mundo laboral, todos tenemos un montón de actividades que hacer fuera del horario de trabajo, llevar a los hijos al colegio, jugar con ellos, hacer las tareas del hogar… y trabajar para poder vivir dignamente. Todo este ‘movimiento’ diario provoca estrés, dormir poco, compartir tareas en la pareja, tensiones familiares…. Y además ir a trabajar.
Poder flexibilizar los horarios de entrada y salida del trabajo, para no ir todos los días con la soga al cuello, es una manera de comenzar a favorecer la conciliación y poder dar tranquilidad, una tranquilidad que no se paga con dinero, y que al empresario, no le va a suponer un riesgo financiero.
Favorecer políticas de conciliación aporta beneficios, ¿no crees? ¿Cuántas cosas se pueden hacer por el trabajador, que además de producir tiene que sacar su familia adelante? Pongamos como ejemplos: flexibilizar los días de vacaciones al trabajador, permisos excepcionales, negociar condiciones ventajosas para los empleados (seguros médicos, guarderías…)
Yo soy de las que opinan que “el trabajo más productivo es el que sale de las manos de una persona contenta”.


06/10/2011 







Mónica,
Totalmente de acuerdo con tu comentario. Hace cosa de dos o trs años nuestra empresa tomó la decision de ofrecer horario flexible a los empleados, para que pudiéramos conciliar vida laboral y familiar, a la vez que se garantiza la productividad.
La regla es muy simple: entrada entre las 7 y las 10, salida entre als 16 y las 20, y se pueden hacer más horas un día y compensar con menos horas otro día, de modo que a final de mes se hayan trabajado las horas establecidas (a razón de 8 por día). Las reuniones internas se intentan poner durante el “horario central”, demanera que nadie tenga que sacrificar su horario particular.
El resultado es una mayor satisfacción de los trabajadores, una mayor fidelidad (somos menos proclives a buscar otro empleo, por miedo a perder este beneficio), y todo ello con coste 0 para la empresa.
Hola Jorge,
eso si que es una flexibilidad horaria “como Dios manda”, estoy convencida de que el grado de satisfación de los empleados con la empresa roza niveles de excelencia. ENHORABUENA!
El teletrabajo es otro ejemplo de fidelización y de satisfacción para los trabajadores, aunque esta medida, en mi opinión, está sujeta a la necesidad de presencia de los empleados en el puesto de trabajo, en función de las actividades que se realizan en cada organización.
Hola Mónica,
efectivamente, soy consciente de que la flexibilidad horaria en nuestra empresa es un “rara avis”.
Simplemente añadir que la idea de implantar esta flexibilidad en nuestra empresa partió de la dirección, concretamente del director de recursos humanos, quien estaba buscando formas de satisfacer a la plantilla distintas del puro salario.
En cuanto al teletrabajo, también en mi empresa se ha hecho una prueba piloto con dos personas, pero el resultado no ha sido demasiado positivo. La queja más repetida por parte de los trabajadores-kobaya es la dificultad de separar trabajo de vida familiar, y que al final, por “echar un vistazo al e-mail”, se encuentran trabajando hasta los domingos por la noche.
Y viceversa: la familia no llega a entender que uno de sus miembros está trabajando y no debe ser molestado ni llamado para hacer ninguna tarea doméstica. También la familia necesita formación para entender la situación.
En nuestro caso, uno de los dos trabajadores ya se ha reintegrado a la oficina, por lo que sólo nos queda uno en situación de teletrabajo.
Pero estoy de acuerdo en que es una idea a explorar. Si me lo propusieran, aceptaría probar.
Mónica, gracias por el artículo. Gracias por explicar claramente la repercusión que tiene la conciliación de vida laboral y vida privada. 100% de acuerdo contigo.
No obstante, no puedo pasar por alto tu segundo párrafo: “Con la incorporación de la mujer al mundo laboral, todos tenemos un montón de actividades …Todo este movimiento diario provoca estrés, dormir poco, compartir tareas en la pareja, tensiones familiares…”
Estoy de acuerdo con que la mayoría de nosotros vivimos bastante estresados. Estoy de acuerdo con que los hábitos y la forma de vivir son ahora diferentes a cómo vivían nuestros padres y abuelos. Pero al leer ese párrafo se puede interpretar que ese estrés está provocado porque las mujeres trabajamos, idea que no comparto.
Estamos estresados porque no sabemos –todavía- cómo organizarnos, cómo priorizar y reconocer lo que es verdaderamente esencial en nuestras vidas. Nos pasamos el día corriendo para conseguir metas que no se encuentran entre nuestras verdaderas prioridades (y no lo sabemos). Nos dejamos llevar por lo que se supone tenemos que hacer, que conseguir, que dar a la sociedad, etc, etc.
¿Acaso las familias cuyas esposas no trabajan fuera de casa no tienen ni estrés ni problemas?
¡Viva las mujeres que trabajan en casa y viva la mujeres que trabajamos fuera de casa!
Nota: si la mujer no se hubiese incorporado al mundo laboral, probablemente tú no habrías escrito este artículo, y probablemente yo no te estaría contestando. Y eso… ¡sería una pena!
Gracias.
Hola Ángeles,
la mujer más trabajadora que conozco es mi madre, que nunca ha tenido un trabajo remunerado, y estoy totalmente de acuerdo con tu opinión: ¡Vivan las mujeres que trabajan en casa y vivan las mujeres que trabajamos fuera de casa!.
En ningún momento he querido transmitir cualquier comentario contrario a fomentar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en todos los planos de actividad empresarial. Para mí es un orgullo trabajar en una empresa donde la representación de la mujer a fecha actual es de un 54,4%.
Pero, la incorporación de la mujer al mundo laboral, tiene sus repercusiones. Sin ni siquiera mencionar las metas que comentas, “… Nos dejamos llevar por lo que se supone tenemos que hacer, que conseguir, que dar a la sociedad…”, diariamente hay que compartir tareas básicas como despertar a los hijos, vestirles, ponerles el desayuno, llevarles y traerlos del cole, educarlos como mejor sabemos…
Esto implica llevar una vida totalmente controlada por el reloj y por horarios de entrada y salida del trabajo, del cole, de hacer comidas, compras….. y esto provoca estrés, en mi humilde opinión, estrés provocado porque muchas mujeres ahora trabajamos fuera del hogar.
Y no hablemos ya, si además no existe la corresponsabilidad familiar, aunque este será el tema de mi próximo post, ¡espero que te guste!.
Por cierto, mi madre siempre dice: “No entiendo porque la gente se estresa”.